Una web puede tener un buen aspecto y seguir dejando dudas a quien busca un servicio. Mejorar el SEO empieza por hacer comprensible lo que ofrece cada página y comprobar que tanto las personas como Google pueden acceder a ello. Ninguna lista garantiza una posición concreta, pero estas diez revisiones ayudan a detectar problemas y decidir qué resolver primero.
Artículo publicado originalmente en 2016 y revisado el 15 de octubre de 2026. Esta revisión corrige las afirmaciones sobre URLs, JavaScript e imágenes y actualiza las comprobaciones. Los comentarios anteriores corresponden a la versión original.

1. Resuelve una necesidad concreta en cada página
Antes de añadir palabras clave, escribe la pregunta que debe responder esa página. En un ejemplo hipotético, quien compara estudios de diseño necesita entender qué trabajo puede encargar, qué materiales debe preparar y cómo iniciar una consulta. Repetir «diseño web» en todos los párrafos no resuelve esas dudas.
Describe el servicio o el tema con información propia, ejemplos identificados como tales y fuentes cuando hagan falta. Evita atribuirte resultados, clientes o experiencia que no puedas acreditar. La recomendación de Google sobre contenido útil pone el foco en la necesidad de la persona, no en alcanzar una extensión determinada.
Prueba práctica: pide a alguien que lea una página y explique con sus palabras qué ofrece y cuál sería el siguiente paso. Si necesita preguntarte lo esencial, revisa el contenido. Para organizar los materiales, consulta nuestra guía sobre qué contenidos preparar antes de encargar una web.
2. Comprueba que la página puede rastrearse e indexarse
Una página que quieres mostrar en Google debe estar disponible públicamente, permitir el acceso de su rastreador y ofrecer contenido indexable. Una respuesta HTTP 200 indica que la página se sirve correctamente, pero no asegura que Google la vaya a incluir en su índice.
Si tienes acceso a Search Console, utiliza la inspección de URLs para revisar una dirección concreta. Antes de reescribir un texto por falta de visitas, comprueba si existe un error del servidor, un bloqueo o una instrucción noindex colocada por equivocación. Distingue esas páginas de las que deben seguir privadas: no elimines restricciones indiscriminadamente.
3. Escribe títulos y descripciones que expliquen el contenido
Cada página necesita un título que permita distinguirla de las demás. «Servicios» dice poco fuera de contexto. En cambio, un título que identifica el servicio y la empresa ayuda a reconocer el resultado, siempre que corresponda con el contenido real. Evita encadenar la misma palabra clave y todas sus variantes.
La metadescripción resume el contenido y puede ayudar a quien decide qué resultado abrir. Google también puede generar el fragmento a partir de otros textos de la página, por lo que no tienes garantizado que muestre exactamente la descripción propuesta.
Prueba práctica: reúne los títulos de cinco páginas importantes. Si varios son intercambiables, concreta qué aporta cada una.
4. Mantén URLs comprensibles y estables
Usa direcciones que se puedan leer y explicar, con palabras pertinentes separadas por guiones. En una web ficticia, /servicios/diseno-web/ comunica mejor su contenido que una larga cadena de identificadores. Eso no significa que una URL con números reciba una penalización por tenerlos. Google admite parámetros e identificadores; su documentación recomienda legibilidad y una estructura que no genere variantes innecesarias.
Tampoco basta con añadir palabras clave a la dirección para obtener una posición mejor. Si una URL publicada funciona, no la cambies solo para quitar un número. Valora el motivo y las consecuencias antes de modificar direcciones que otras páginas ya enlazan.
5. Une las páginas con enlaces útiles
El menú debe ayudar a orientarse, y los enlaces dentro del contenido pueden resolver la siguiente duda del lector. Por ejemplo, una explicación sobre cómo preparar un proyecto puede remitir a una lista para comparar presupuestos, en el punto donde se habla del alcance.
Utiliza textos de enlace que anticipen el destino. Una página importante debería poder encontrarse desde otra página del sitio; no depender únicamente de que alguien conozca su dirección. Para el rastreo, los enlaces deben tener una dirección válida en un elemento a con href, también si los genera JavaScript.
Prueba práctica: empieza en la home e intenta llegar al servicio, al ejemplo o a la guía que quieres destacar. Anota los enlaces rotos y los recorridos que obligan a adivinar dónde está la información.
6. Comprueba el contenido que depende de JavaScript
JavaScript permite construir interfaces útiles y Google puede ejecutarlo. El problema no es contar cuántas líneas de código tiene una página, sino comprobar si el contenido y sus enlaces aparecen cuando se renderiza y si los recursos necesarios están accesibles.
Si un bloque importante queda vacío por un error o su contenido solo llega tras una interacción que el rastreador no realiza, revisa la implementación. Con Search Console se puede inspeccionar el HTML renderizado. El contenido esencial servido en HTML desde el servidor también puede facilitar el acceso a rastreadores que no ejecutan JavaScript.
La versión de 2016 dedicaba un apartado a Flash. Adobe terminó su soporte el 31 de diciembre de 2020; ya no es una alternativa vigente para una web nueva.
7. Optimiza las imágenes según su función
Prepara imágenes con dimensiones adecuadas y un peso razonable, manteniendo la nitidez necesaria. Una captura de pantalla tan comprimida que no se lee deja de servir al lector. Los nombres de archivo breves y descriptivos aportan contexto, pero no sustituyen una imagen pertinente ni su explicación.
El texto alternativo debe responder a la función de la imagen. Si aporta información, resume lo importante; si es puramente decorativa, utiliza un texto alternativo vacío. Si una imagen es el único contenido de un enlace o botón, su alternativa debe explicar la acción o el destino. Un gráfico complejo puede necesitar una explicación adicional en el texto.
Prueba práctica: imagina que la imagen no carga. ¿La alternativa permite comprender su aportación o utilizar el control? No llenes ese espacio con una lista de palabras clave.
8. Conserva el contenido y la facilidad de uso en móvil
Google utiliza la versión móvil para la indexación. Asegúrate de que conserva el contenido principal, las imágenes relevantes y la información necesaria para entender la página. Se puede reorganizar la presentación, pero no conviene dejar fuera explicaciones esenciales para que quepa todo en una pantalla pequeña.
Revisa la lectura, los menús, los enlaces y los formularios en un móvil real. Abre una página, encuentra un servicio y llega hasta el formulario sin enviarlo. Comprueba que puedes ampliar el texto, que no hay elementos cortados y que ninguna capa impide continuar. Son pruebas prácticas de uso, no una certificación completa de accesibilidad.
9. Mide carga, respuesta y estabilidad visual
No te quedes con la impresión de que una página «va rápida» en tu ordenador. Las Core Web Vitals describen tres aspectos: carga mediante LCP, respuesta a las interacciones mediante INP y estabilidad visual mediante CLS.
Consulta los datos reales de usuarios cuando estén disponibles y utiliza herramientas como PageSpeed Insights para investigar problemas. Separa esos datos de las pruebas de laboratorio: una ejecución simulada sirve para diagnosticar, pero no representa todas las conexiones ni todos los dispositivos.
Una buena puntuación tampoco garantiza posiciones altas. Prioriza fallos que molesten al visitante: contenido que tarda en aparecer, controles que no responden o elementos que saltan justo cuando intenta pulsarlos.
10. Revisa los datos y actualiza con un motivo concreto
Si tienes acceso a Search Console, revisa qué consultas llevan a cada página y cómo evolucionan sus impresiones, clics y CTR. Anota qué has cambiado y cuándo; compara periodos similares y evita atribuir cualquier subida o bajada a la última edición sin comprobar otras causas.
Actualiza cuando haya una explicación incompleta, información que ya no es cierta o una pregunta útil que la página no responde. Cambiar solo la fecha no convierte un artículo en actual. En guías que el lector quiera conservar, una impresión legible puede ser útil; trátala como una ayuda de uso, no como una promesa de posicionamiento.
Una lista para decidir por dónde empezar
Revisa una página concreta y anota una acción, un responsable y una forma de comprobar el resultado:
- Acceso: la página abre, no da error y permite consultar su contenido.
- Claridad: se entiende qué resuelve y a quién le sirve.
- Identificación: título, descripción y dirección corresponden a esa página.
- Navegación: se llega desde otra página y los enlaces llevan al destino esperado.
- Imágenes: se ven con calidad suficiente y sus alternativas tienen sentido.
- Móvil: el contenido se conserva y el recorrido se puede completar.
- Rendimiento: hay un problema observado o medido que justifica la mejora.
- Seguimiento: queda registrada la fecha del cambio y qué se comprobará después.
Empieza por los bloqueos y los fallos que impidan usar la página; después aborda las mejoras de contenido y presentación. Esta priorización es una propuesta de trabajo para organizar la revisión, no una fórmula de Google.
Si estás preparando una web nueva o un rediseño, puedes consultar nuestro servicio de diseño web y contarnos qué necesita tu proyecto.

Otro factor a tener en cuenta es escribir pensando en el usuario y en nuestros potenciales clientes. A veces pensamos que nos buscan de una manera y existen variaciones de términos que no tenemos en cuenta y conviene tenerlos presentes en nuestros textos.
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NO te olvides de la optimización de los títulos, descripciones y un contenido pensado para el usuario, pero sobre una base de SEO, o difícilmente se posicionará una página por mucha velocidad de carga que tenga ;) Saludos!
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El diseño de la web de abogados ha quedado muy chula. Enhorabuena ;)
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Interesantes consejos, gracias!
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